En un videomensaje con motivo de la presentación del informe anual de la Organización Meteorológica Mundial, Guterres expresó su preocupación por el desequilibrio energético, el más alto jamás registrado, según el documento.
Nuestro planeta está atrapando calor más rápido de lo que puede liberarlo. Las concentraciones de gases de efecto invernadero son más altas que en cualquier otro momento de los últimos cientos de miles de años y las temperaturas siguen aumentando, señaló.
La humanidad acaba de sufrir los 11 años más calurosos. Cuando la historia se repite tantas veces, ya no es una coincidencia, sino un llamado a la acción, añadió.
Además, alertó sobre las tormentas cada vez más intensas, la desaparición de glaciares y la subida del nivel del mar.
Esos fenómenos provocan que las familias luchen por sobrevivir mientras las sequías y las tormentas disparan los precios de los alimentos. Los trabajadores son llevados al límite por el calor extremo y los agricultores ven marchitarse sus cosechas. También hay comunidades y hogares arrasados por las inundaciones, apuntó.
Guterres insistió en la necesidad de apoyar a quienes sufren directamente los efectos de la crisis climática y resaltó la importancia del financiamiento para la adaptación.
En esta era de guerra, el estrés climático también está revelando otra verdad: nuestra dependencia de los combustibles fósiles está desestabilizando tanto el clima como la seguridad global. Ahora más que nunca, debemos acelerar una transición justa hacia las energías renovables, aseveró.
El caos climático se está acelerando y la demora es fatal. El camino a seguir debe basarse en la ciencia, el sentido común y la valentía para actuar, concluyó.
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