De acuerdo con el reporte, entre las embarcaciones figuran 25 superpetroleros, unos 200 petroleros convencionales y cerca de 70 buques metaneros, concentrados en el golfo de Omán y el golfo Pérsico.
La agencia semioficial señaló que las autoridades iraníes han solicitado a los buques apagar sus sistemas y permanecer en espera hasta nuevo aviso, lo que agrava la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales.
El estrecho de Ormuz constituye una de las principales rutas del comercio mundial de hidrocarburos, por donde transita una parte significativa del suministro global de petróleo y gas, por lo que cualquier restricción impacta de forma inmediata en los precios y en las cadenas de suministro.
La situación ocurre en el contexto de la guerra en curso desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron operaciones militares contra Irán, lo que ha elevado las tensiones regionales y los temores de una escalada mayor.
En días recientes, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con atacar instalaciones energéticas iraníes si no se reabría el paso marítimo, aunque posteriormente anunció un aplazamiento de acciones militares y aludió a posibles contactos diplomáticos.
El conflicto ha provocado cientos de víctimas y daños a infraestructuras, mientras Teherán ha respondido con ataques con misiles y drones, contra Israel y objetivos que considera vinculados a intereses estadounidenses en la región.
Analistas advierten que la prolongación de las restricciones en el estrecho podría intensificar la volatilidad de los mercados energéticos y agravar la crisis económica global en curso.
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