La gran final se dibuja como un choque de estilos y pulsos anímicos: los anfitriones mexicanos, campeones vigentes de la Liga Mexicana y defensores del título conquistado en la versión anterior, frente a unos Cougars estadounidenses que han caminado con paso perfecto, invictos en cuatro salidas y con la moral intacta tras dominar la fase clasificatoria.
No será un partido más, porque en el único cruce previo entre ambos, los norteamericanos impusieron su ley, dejando una herida abierta en el orgullo escarlata que ahora busca cicatrizarse en casa, bajo la presión de su público y la responsabilidad de sostener la corona.
Los Diablos llegan con balance de tres victorias y una derrota, pero impulsados por una demostración ofensiva que aún resuena como un trueno en la capital mexicana: el aplastante 36-13 sobre los Cocodrilos de Matanzas, una tormenta de batazos que desnudó sin piedad las grietas del pitcheo rival.
Aquel vendaval tuvo cifras de otro mundo: 29 imparables, seis cuadrangulares y 19 bases por bolas recibidas, como si cada turno al bate fuera una embestida y cada swing una declaración de poder en un estadio convertido en caldera.
Racimos de ocho carreras en el segundo episodio y siete en el quinto y el octavo tejieron una paliza que desbordó cualquier libreto, mientras nombres como Ramón Flores, con dos jonrones, y sus compañeros Moisés Gutiérrez, Maykel Franco, José Marmolejos y Bryan González, convertían el diamante en un campo de demolición.
Del otro lado, los Kane County Cougars también llegan con el bate encendido y el corazón probado en la adversidad, tras remontar la víspera un 9-7 ante los combativos Dantos de Managua, fabricando siete carreras en las últimas tres entradas como quien escribe su destino a contracorriente.
Elvis Peralta y Jabari Henry marcaron el pulso de esa reacción, este último con un cuadrangular de emergente que incendió el partido y confirmó que este equipo no conoce la palabra rendición.
Será, en definitiva, una tarde donde el béisbol se mida a sí mismo entre la furia y la sangre fría: los Diablos, arropados por su gente, buscarán imponer su volcán ofensivo, mientras los Cougars intentarán domesticar el caos con temple y precisión.
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