El sancionado fue Freddy Condori, quien fue detenido y atado para recibir su castigo, ya que como subprefecto representa al gobierno nacional en el distrito de Macarí de la región surandina.
En la plaza principal de la localidad fue azotado con chicotes (látigos), mientras la jefa de la ronda lo increpaba por su actitud, contraria al sentir de la mayoría de los pobladores.
La mayoría de los puneños rechazan a Fujimori por su actitud contraria a las grandes protestas sociales de fines de 2022 e inicios de 2023 que dejaron un saldo de 50 muertes, la mayoría en Puno.
El subprefecto fue obligado también a hacer ejercicios físicos propios de militares mientras era azotado en medio de la población reunida. Además fue castigado por mentir, al alegar que renunció cuando en el momento de protagonizar los hechos seguía ejerciendo su cargo.
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