Ante la preocupación periodística, el titular del JNE, Roberto Burneo, dijo que el problema fue considerado por el órgano de justicia electoral que encabeza y ha tomado medidas preventivas como el incremento de fiscalizadores a la cifra de casi 50 mil.
Uno de los corresponsales hizo notar que la candidata neoliberal a la jefatura del Estado Keiko Fujimori, primera en las encuestas, dijo en un reciente mitin proselitista que se prepara un fraude en su contra y el postulante Rafael López Aliaga expresó a sus seguidores que estén alertas contra una supuesta situación similar.
Con su calma usual, Burneo respondió que el JNE además de reforzar la fiscalización de los comicios del 12 de abril desarrolla campañas de divulgación para fortalecer la transparencia y garantizar la defensa del voto ciudadano, lo que debe neutralizar la narrativa del supuesto fraude.
Las preocupaciones se deben a lo sucedido en los comicios de 2021, cuando el maestro rural Pedro Castillo ganó ajustadamente el balotaje por la presidencia a Keiko Fujimori y ella, su partido y el de López-Aliaga, entre otras fuerzas derechistas y agrupaciones de militares de derecha extrema, alegaron fraude y exigieron anular la elección.
El JNE verificó las actas de la votación y ratificó la validez del resultado, tras el cual la oposición a Castillo, que logró mayoría en el Parlamento, nombró una comisión investigadora de la elección y en su informe final reconoció que no encontró pruebas de fraude.
Esa mayoría congresal alegó que las actas de votación la habría demostrado una revisión de los votos, que normalmente se destruían tras aprobarse cada acta de sufragio; por lo cual el Legislativo estableció que las papeletas de votación se conserven.
La JNE ha acatado esa norma y Burneo dijo que las papeletas de votación de 27 millones de electores serán conservadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que organiza y realiza los comicios y habrá un plazo de 90 días para dilucidar los reclamos, tras lo cual el material será destruido.
De otro lado, el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, declinó responder al ataque del candidato López-Aliaga, quien cuestionó su confiabilidad y le lanzó amenazas, ante lo cual Corvetto solo dijo que “a mí no me intimida ninguna amenaza” y seguirá cumpliendo el deber de hacer que las elecciones sean limpias, transparentes, tranquilas y seguras.
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