Es una realidad que, como canta el trovador cubano Silvio Rodríguez en su emblemático tema “Te molesta mi amor”, parece incomodar a quienes privilegian el lucro sobre la vida.
“Silvio Rodríguez —quien debió haber recibido el Premio Nobel de Literatura hace mucho tiempo— resumió en un solo verso la enfermedad que pudre el alma de los gobiernos yanquis hace seis décadas: “les molesta mi amor, mi amor de humanidad…”, ha cantado el poeta.
En su artículo titulado “Te molesta mi amor de humanidad”, publicado en Vanguardia del Pueblo, órgano del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Tejeda Read resalta que durante más de dos décadas Cuba ha sostenido en Haití una misión solidaria compuesta principalmente por médicos y maestros, sin recibir pago alguno, guiada por el principio de ayudar a quienes no pueden costear esos servicios.
“Por convicción, el gobierno (cubano)no cobra a quienes no pueden pagar”, expresó.
El autor contrapone esa práctica con el flujo de armas ilegales que llega desde Estados Unidos a las bandas haitianas.
Asimismo, destaca la presencia de brigadas médicas cubanas en diversas partes del mundo, como en Calabria, Italia, donde autoridades y población han defendido su permanencia frente a presiones externas, y reconoce la necesidad de ampliar incluso su número.
Afirmó que el gobierno y la población de allí rechazaron las presiones de Donald Trump para que sean retirados. “Por el contrario, necesitaríamos cien más”, dijo el director del hospital de la localidad citado por el autor.
Tejeda Read subraya que desde 1963 más de 165 países han recibido colaboración médica cubana, contribuyendo a salvar millones de vidas en momentos de crisis como el ébola en África o la pandemia de Covid-19 en Europa. “Adonde otros no van, Cuba va”, puntualiza.
A esto se suma la formación de decenas de miles de profesionales en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), así como avances científicos en el tratamiento de enfermedades como la diabetes, el cáncer y el Alzheimer, pese a décadas de bloqueo económico por Estados Unidos.
Para el autor, la Revolución cubana encarna un proyecto profundamente humanista, inspirado en el ideario de José Martí, en el que la solidaridad se erige como su principal “producto de exportación”, en contraste con modelos centrados en la ganancia.
“La Revolución cubana es un acto supremo y soberano de amor y de humanidad. Es una hija legítima de José Martí. Lo que Estados Unidos toca, se pudre. Lo corrompe la ganancia. Lo que toca Cuba, florece”, sostiene.
Así, retomando la esencia del verso de Silvio Rodríguez, el texto concluye que ese “amor de humanidad” sigue siendo, para algunos poderes, motivo de incomodidad.
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