En un comunicado, el organismo afirmó que el gobierno de Benjamín Netanyahu privó a la tregua de su contenido práctico y la convirtió en un marco formal que no ofrece protección a los civiles ni garantiza las condiciones mínimas para la vida.
Nuestros equipos sobre el terreno documentaron en los últimos meses las violaciones sistemáticas del Ejército, ya sea mediante ataques y redadas directas o políticas restrictivas que exacerban la catástrofe humanitaria, denunció.
La ONG destacó que desde el inicio del alto el fuego más de 740 palestinos fueron asesinados, incluidos 205 menores, 86 mujeres y 21 ancianos, a los que se suman más de dos mil heridos.
Las Fuerzas Armadas israelíes (FDI) no respetaron las líneas de retirada acordadas al imponer un control de facto mediante el fuego sobre otras áreas, lo cual pone en peligro muchas vidas e impide el acceso seguro a tierras agrícolas y a las fuentes de sustento, alertó.
El Centro señaló que las FDI controlan más del 54 por ciento del enclave costero, donde viven dos millones de palestinos.
También criticó las continuas operaciones de destrucción y demolición, el establecimiento de puestos militares, los ataques y las violaciones a los derechos humanos.
Al respecto, cuestionó el asedio del territorio, que impide la entrada de productos vitales como medicinas, alimentos y combustible, necesario para el funcionamiento de los hospitales y los sistemas de abasto de agua.
El acuerdo estipula la entrada de 600 camiones a diario, sin embargo, solo ingresa 29 por ciento de esa cifra, alertó.
Como parte de la política de asedio, subrayó, Israel limita la salida de enfermos y heridos de Gaza para recibir tratamiento en el exterior.
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