El comisionado de la Comisión Etíope de Gestión del Riesgo de Desastres, Shiferaw Teklemariam, en declaraciones a ese medio de prensa afirmó que el país realiza pasos concretos e irreversibles hacia lo que describió como soberanía humanitaria.
Teklemariam reconoció que durante años encarnaron una sorprendente contradicción. A pesar de sus abundantes recursos naturales, su rico patrimonio cultural y su vasto potencial humano, han sido un receptor frecuente de ayuda internacional, continuó.
«Esta persistente «paradoja de la abundancia», marcada por la riqueza de recursos junto con la pobreza persistente, ha definido durante mucho tiempo su narrativa de desarrollo», precisó.
Sin embargo, señaló que esta narrativa comenzó a cambiar con las profundas reformas implementadas por el primer ministro Abiy Ahmed y cuenta con resultados visibles.
Mencionó programas como la expansión de la producción de trigo, las iniciativas «Abundancia de la Canasta» (producción de alimentos) y de Legado Verde (reforestación) que impulsan la productividad agrícola, al tiempo que fortalecen la resiliencia y la autosuficiencia alimentaria.
El comisionado etíope explicó que la promoción hacia sistemas humanitarios autosuficientes surge de una creciente urgencia nacional por romper con los ciclos de dependencia. Más allá de las consideraciones económicas, la visión también se basa en restaurar la dignidad, reforzar la soberanía y fomentar el orgullo nacional, aseveró.
Al respecto, se refirió a la suspensión de las importaciones de trigo para ayuda humanitaria, y diez estados regionales ya pueden cubrir sus propias necesidades alimentarias de emergencia.
La creación de un Fondo de Respuesta a Emergencias, junto con mejoras en la logística y los sistemas de suministro, permite una respuesta a la crisis más rápida y eficiente, recalcó.
Destacó además que los gobiernos regionales fortalecen sus reservas de emergencia al reducir la vulnerabilidad a las crisis externas y mejorar la preparación para futuras eventualidades.
Asimismo, los sistemas de apoyo comunitario, profundamente arraigados en las prácticas sociales y culturales, se integran en marcos institucionales estructurados, combinando el conocimiento indígena con mecanismos de gobernanza modernos, agregó.
Las autoridades consideran estos avances como un punto de inflexión crucial, concluyó.
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