Mediante la difusión de una declaración pública, ese ente recalcó que la mesa entró en una fase decisoria, en la cual deben constatarse resultados tangibles en los territorios.
El pronunciamiento se conoció tras la interrupción del séptimo ciclo de conversaciones, en medio de diferencias frente al papel de la organización en la erradicación de cultivos de uso ilícito, según trascendió.
Informó la delegación gubernamental que, entre el 11 y 12 de abril últimos se evidenciaron avances en la laguna de Chimbuza, en el municipio de Roberto Payán (Nariño), donde se desarrollan procesos de sustitución de cultivos de coca por proyectos productivos como caña de azúcar y cacao.
Según destacó, en esa zona también se impulsan iniciativas comunitarias como trapiches paneleros, proyectos de piscicultura, una ladrillera y obras de infraestructura, entre ellas vías, viviendas, escuelas y escenarios deportivos.
Abundó la comunicación que los líderes de la CNEB en ese territorio se comprometieron a erradicar más de mil 300 hectáreas de coca y aseguraron asimismo que actualmente no se están realizando nuevas siembras del cultivo.
La delegación alertó, no obstante, que el panorama fue distinto en otras regiones de ese departamento del suroeste.
El 13 de abril, en una sesión en el resguardo indígena Inda Zabaleta, zona rural de Tumaco, estructuras del grupo no asumieron compromisos con la erradicación, apuntó.
En ese contexto, reiteró el ente que ya se acordó la creación de dos Zonas de Ubicación Temporal, donde se congregarían los armados una vez que decidan transitar hacia la vida civil, pero insistió en que el proceso solo podrá avanzar si la organización toma una decisión efectiva de apartarse de las economías ilegales.
“Hemos logrado pactar la creación de dos zonas de ubicación temporal. Ahora se requiere la voluntad para separarse definitivamente de las economías ilícitas”, enfatizó.
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