El hallazgo fue realizado por expertos del Instituto Metropolitano de Patrimonio como parte de un proyecto de actualización del inventario arqueológico de la zona que ocupa el municipio capitalino.
Los vestigios se ubican entre las parroquias de Pomasqui, San Antonio de Pichincha y Calacalí, una área del noroccidente de Quito considerada estratégica para el intercambio cultural y comercial en el pasado.
Los estudios, divulgados en medios locales, permitieron a un equipo multidisciplinario recuperar plataformas, graderíos y material cultural en el cerro La Marca, donde se encuentra un pucará (sitio defensivo, fortaleza), atribuido al imperio inca.
“Justamente en las investigaciones arqueológicas hemos recuperado material cultural como boleadoras que son típicas de los incas, fragmentos de cerámica con decoración típica inca”, explicó la arqueóloga Dayuma Guayasamín al canal Teleamazonas.
La especialista indicó que los incas seleccionaban puntos estratégicos para ejercer control político, económico y simbólico en el territorio.
Por su parte, el mediador educativo Daniel Villacís destacó la interacción entre los incas y poblaciones originarias.
“Si bien es cierto, las evidencias que se han encontrado son incas, pero tuvieron ese contacto con los pueblos aborígenes, los pueblos que ya estuvieron aquí durante miles de años”, manifestó Villacís.
El proyecto arqueológico se desarrolló entre finales de 2025 e inicios de 2026 e incluyó trabajos de restauración en estructuras afectadas por erosión y actividad humana. Las autoridades alertaron que algunos vestigios han sido manipulados y llamaron a la ciudadanía a respetar las normas de protección del patrimonio.
El Instituto Metropolitano de Patrimonio trabaja en una propuesta de ordenanza para garantizar la conservación de estos sitios, varios de los cuales se encuentran en predios privados y presentan deterioro.
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