La institución dijo que finalizó la modificación y pruebas del Boeing 747 que se utilizará con esos fines y que actualmente se encuentra en etapa de repintura con el esquema de colores rojo, blanco y azul preferido por el presidente Donald Trump. El jet aliviará «la presión sobre la envejecida flota de VC-25A» hasta que Boeing pueda entregar los nuevos aviones, cuya entrega se retrasó y ahora se espera para el año 2028, señalaron las autoridades del ramo.
«Nuestro compromiso de proporcionar al Presidente un puesto de mando aéreo seguro, resiliente y confiable es inquebrantable», declaró el Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general Ken Wilsbach.
Aunque la Fuerza Aérea no especificó qué modificaciones se realizaron, un reporte del diario The Wall Street Journal indicó que la renovación, valorada en 400 millones de dólares, se centró en «equipos de comunicaciones de alto secreto» más que en la parte estética.
La primavera pasada Trump anunció que aceptaría el jet valorado en cientos de millones de dólares proveniente de la familia real qatarí generó de inmediato interrogantes y críticas bipartidistas sobre posibles cuestiones éticas y riesgos de seguridad.
La víspera, el senador demócrata Adam Schiff (California) reavivó el tema en una publicación en la plataforma social X al citar la cláusula de la Constitución de los Estados Unidos que prohíbe a los funcionarios públicos aceptar «cualquier regalo, emolumento, cargo o título, de cualquier tipo que sea» por parte de un líder o gobierno extranjero sin la aprobación del Congreso.
Pero el ocupante del Despacho Oval ha desestimado de forma reiterada las preocupaciones de los legisladores. De hecho, Trump confesó a los periodistas que hasta sería “estúpido” rechazar la oferta.
“Yo nunca sería la clase de persona que rechazaría una oferta de ese tipo (…) Podría ser un estúpido y decir: ‘No, no queremos un avión gratuito y sumamente costoso’, pero a mí me pareció un gran gesto”, apuntó en su momento.
Trump también trató de aplacar a sus adversarios políticos al insistir que no utilizaría el avión una vez finalizado su mandato (en enero de 2029) y que en su lugar lo donaría a su futura biblioteca presidencial, que tendrá su sede en Miami.
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