De acuerdo con la revista científica European Journal of Preventive Cardiology, el estudio permitirá dar un giro en los programas de rehabilitación cardíaca.
El trabajo compara tres tipos de ejercicio: la actividad aeróbica continua de intensidad moderada, entrenamiento por intervalos de alta intensidad y programas combinados que incluyen ejercicio de fuerza.
Los investigadores explicaron los vasos sanguíneos están recubiertos por una capa interna llamada endotelio, que es fundamental para su correcto funcionamiento, esta, es la que permite que los vasos se dilaten y se adapten al flujo de la sangre.
«Cuando el endotelio se deteriora, algo frecuente en las enfermedades cardiovasculares y la principal causa de muerte en el mundo, los vasos pierden flexibilidad y aumentan los riesgos de inflamación y formación de coágulos», argumentaron los expertos.
El estudio concluyó que el entrenamiento interválico de alta intensidad es el que logra una mejora más consistente de esta función vascular.
«Este tipo de ejercicio obliga a los vasos sanguíneos a adaptarse rápidamente a cambios en el flujo de sangre y la presión, lo que entrena su capacidad de respuesta.
El entrenamiento por intervalos de alta intensidad resultó ser el más completo para unos vasos que necesitan recuperar flexibilidad, resalta el artículo aparecido en la revista científica European Journal of Preventive Cardiology.
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