En los últimos años está cobrando auge, en este país, la instalación de paneles solares sobre cultivos y actividades de ganadería, resalta un reporte presentado por la organización ecologista Legambiente durante el II Foro Nacional sobre Agrivoltaica, celebrado en el Palazzo Wedekind de Roma.
De esta manera, a la par que se aprovecha el terreno para la generación eléctrica, se optimiza el suelo con una reducción del consumo de agua por sombra, y se crean microclimas que protegen a las plantas, indica ese análisis.
Para el impulso de proyectos de ese tipo en Italia, se emplean fondos asignados por la Unión Europea (UE) al Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR), lo que posibilitó la generación, a partir de los mismos, de aproximadamente 2,0 gigavatios (GW), señala el documento.
Legambiente lanzó recientemente su campaña “Agrivoltaica: por una Italia agrícola y solar”, para impulsar estas iniciativas tanto a nivel nacional como local, y lograr de esa manera una mayor integración de la energía, la agricultura y la protección del suelo.
La agrivoltaica, según plantea esa organización ambentalista, “no es simplemente una tecnología, sino una opción sistémica capaz de combinar la transición energética, la producción agrícola y la protección del suelo”.
Por otra parte, “constituye una palanca concreta para fortalecer la descarbonización y la autonomía energética del país, a la vez que ofrece nuevas perspectivas al sector primario y diversifica los ingresos económicos de las empresas agrícolas”.
Stefano Ciafani, presidente nacional de Legambiente, declaró al respecto que “la agrivoltaica representa hoy uno de los campos de pruebas más importantes para la transición energética del país”, pues ya “no se trata de elegir entre la producción agrícola y las energías renovables”.
El propósito es “construir una integración capaz de generar beneficios ambientales, económicos y sociales para la comunidad, las empresas agrícolas y las compañías energéticas”, agregó Ciafani.
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