De acuerdo con la entidad, cerca del 80 por ciento de la población colombiana vive expuesta a amenazas sísmicas, lo que representa aproximadamente 45 millones de personas.
Apuntó que en Tumaco, distrito del departamento de Nariño (suroeste), el riesgo es aún mayor debido a su ubicación en el llamado “Cinturón de Fuego del Pacífico”, donde ocurre cerca del 90 por ciento de los terremotos del mundo, y a la vulnerabilidad de sus comunidades.
En ese territorio, donde cerca del 70 por ciento de su población urbana habita en zonas de bajamar, altamente expuestas a inundaciones y tsunamis, ya enfrentó eventos devastadores, recordó el organismo.
También remarcó que persisten en la zona factores de vulnerabilidad estructural como la pobreza, la informalidad en las construcciones, las limitaciones en el acceso a servicios básicos y la degradación de ecosistemas protectores como los manglares.
“En Tumaco, por ejemplo, más del 58 por ciento de la población no cuenta con acceso seguro a agua potable y el 73,1 por ciento carece de sistemas adecuados de saneamiento básico”, señaló.
En su reporte, la Defensoría consideró necesario fortalecer y actualizar las normas técnicas y sismorresistentes; mejorar los sistemas de alerta temprana, las rutas de evacuación y los espacios seguros; reducir la vulnerabilidad de viviendas e infraestructura, especialmente en contextos de informalidad; así como promover simulacros y procesos permanentes de educación comunitaria.
Insistió igualmente en la importancia de robustecer la articulación institucional y de reconocer el conocimiento y las capacidades construidas históricamente por las comunidades afrodescendientes e indígenas del Pacífico para la gestión y protección de sus territorios.
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