Según un comunicado divulgado por la Dirección de Comunicación de la Presidencia turca, Erdogan realizó esas declaraciones durante una conversación telefónica con la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Ambos dirigentes abordaron el estado de las relaciones entre Ankara y Bruselas, así como diversos asuntos regionales e internacionales de interés común.
Durante el intercambio, el mandatario turco reiteró el compromiso de su país con el mantenimiento del alto el fuego en la región y la búsqueda de una paz duradera, además de insistir en la necesidad de reabrir cuanto antes el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional.
Erdogan acusó asimismo a Israel de promover la continuidad de los conflictos regionales y de violar el derecho internacional, incluidas acciones que calificó de “piratería”.
En ese contexto, subrayó la necesidad de incrementar la presión internacional sobre Tel Aviv para contener la escalada en Medio Oriente.
El presidente turco también defendió la conveniencia de incluir a Türkiye en las iniciativas vinculadas con las estrategias de seguridad europeas y reiteró la importancia de actualizar el acuerdo de la Unión Aduanera entre Ankara y la UE.
La conversación se produjo en medio de una compleja coyuntura regional marcada por la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Desde finales de febrero, Washington y Tel Aviv mantienen operaciones militares contra Teherán, que respondió con ataques dirigidos contra territorio israelí y objetivos estadounidenses en varios países de la región.
El 8 de abril último Irán y Estados Unidos anunciaron un alto el fuego temporal mediado por Pakistán, aunque las posteriores conversaciones celebradas el 11 de abril en Islamabad no lograron un acuerdo definitivo.
Ante el estancamiento diplomático, Washington impuso un bloqueo naval sobre puertos iraníes vinculados al estrecho de Ormuz, mientras Teherán respondió restringiendo el paso marítimo en la zona.
La víspera, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar le comunicaron avances significativos en las conversaciones con Irán, motivo por el cual Washington decidió aplazar temporalmente una operación militar prevista contra la República Islámica.
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