Ante el reclamo de Fernández y su decisión expresada de manera pública a partir de un fallo de 2025 de la Organización Mundial el Comercio (OMC), apelado por Panamá, que exige se anule la prohibición del ingreso al istmo de productos del agro tico, Mulino dijo en su habitual conferencia de prensa semanal, que la política exterior no se hace desde tarimas, sino de manera discreta y con respeto.
En ese sentido, el jefe de Estado adelantó que mientras se mantenga esa postura en cuanto al litigio, ajena a conversaciones entre las partes, Panamá no venderá energía eléctrica a su vecina nación, con cuyo pueblo existen excelentes relaciones, en apego al principio de reciprocidad, que exige a un Estado retribuir con un trato, beneficio o sanción equivalente al que recibe de otro.
Mulino precisó que dio instrucciones al ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, de responder en esos términos y evaluar con cuidado el asunto de cara a un próximo encuentro con autoridades energéticas de Costa Rica.
El dignatario, quien asistió a la investidura de Fernández, el pasado 8 de mayo, confirmó este jueves a los medios informativos que fue el primer sorprendido con la reciente reacción de la flamante mandataria; y recordó que con el expresidente Rodrigo Chaves (2022-2026), quien le había solicitado no apelar ante la OMC, acordaron mantener la impugnación pero iniciar conversaciones sobre el asunto.
En ese entonces y ahora, dijo, mi deber es defender los derechos de los productores y los panameños, en general.
También la cancillería local emitió recientemente un comunicado en el que señala que el Gobierno reconoce que tanto la República de Panamá como la de Costa Rica son «países hermanos que han construido, bajo el liderazgo del presidente José Raúl Mulino y del entonces presidente Rodrigo Chaves, una relación basada en el respeto, la confianza y la franqueza».
No obstante, detalla que «diversas plantas panameñas, algunas con más de una década exportando exitosamente a Costa Rica y a mercados altamente exigentes como China, Japón y el Caribe, fueron antes inhabilitadas o vieron suspendidos sus permisos sin soluciones concretas, pese a múltiples gestiones técnicas y diplomáticas realizadas».
La cancillería señala en el documento que «Panamá ha privilegiado permanentemente el diálogo técnico y diplomático», pero también «solicitó evaluaciones técnicas recíprocas de los sistemas sanitarios, a las cuales Costa Rica posteriormente decidió no someterse».
Ante esta situación, el Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó mediante el mensaje que «el recurso de apelación presentado por Panamá ante la OMC constituye el ejercicio legítimo de un derecho reconocido por el sistema multilateral de comercio y debe entenderse dentro del marco institucional y jurídico internacional».
Además aseguró que «continuará defendiendo, con serenidad, firmeza y dignidad, sus legítimos intereses comerciales y sanitarios, promoviendo siempre una relación bilateral basada en la reciprocidad, la buena fe y el respeto mutuo».
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