Portavoces policiales afirmaron que en un operativo reforzado por las Fuerzas Armadas se logró consolidar un denominado “corredor humanitario” para garantizar el suministro del carburante, después de tres semanas de bloqueos con la exigencia de que renuncie el presidente, Rodrigo Paz.
De acuerdo con las autoridades, el recorrido se desarrolló sin incidentes ni enfrentamientos, aunque en algunos tramos de la ruta, desde la autopista hasta la planta de Senkata, se registraron promontorios de tierra y escombros, que fueron franqueados por las cisternas, gracias al respaldo de los efectivos.
La Policía reportó que no hubo presencia de bloqueadores durante el periplo y que todos los accesos principales permanecieron despejados, con lo cual se garantizó la seguridad del operativo y se evitó cualquier confrontación.
El canal estatal Bolivia TV informó que la llegada de este combustible permite normalizar el suministro en La Paz y El Alto, y alivia la situación crítica que afecta a familias, transportistas públicos, así como la logística de alimentos y productos esenciales.
Los medios gubernamentales insisten en que el corredor humanitario busca priorizar la atención de necesidades básicas y mantener la movilidad segura, mientras el Gobierno continúa las negociaciones con cada sector movilizado y ofrece satisfacer algunas de sus demandas con el objetivo de lograr su desmovilización.
En este contexto, este jueves se observa un reforzamiento de la defensa circular con triple anillo de policías y militares con vallas, quienes resguardan el acceso al epicentro político del país, la Plaza Murillo, mientras continúa la protesta convocada por la Central Obrera Boliviana (COB). Convergen en esta urbe los participantes en la Marcha por la Vida procedentes de Oruro, afines al expresidente Evo Morales; integrantes de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto; mineros, campesinos Ponchos Rojos; trabajadores fabriles, maestros y gremiales movilizados bajo la consigna de “que renuncie” el dignatario Rodrigo Paz.
En declaraciones a la prensa, el subcomandante departamental de la Policía, coronel Martín Gálvez, afirmó que las calles cercanas al Kilómetro Cero (Plaza Murillo) permanecerán cerradas y custodiadas ante posibles nuevas marchas de protesta.
Sostuvo que “estamos tomando las previsiones necesarias para mantener Plaza Murillo resguardada”.
Expresó la esperanza de que “ciertos sectores sociales” desistan de las acciones que han anunciado, y advirtió que la Policía boliviana está atenta a cualquier situación.
La víspera, una columna de cientos de vecinos de la zona sur de la ciudad que en la avenida Hernando Siles se extendió por más de 400 metros, recorrió el centro de la urbe paceña y concluyó en la plaza San Francisco, sin que ocurrieran incidentes ni actos violentos como en días anteriores.
En un recorrido por la ciudad, Prensa Latina observó hoy un reforzamiento del resguardo policial en varias instituciones públicas.
Desde Cochabamba, en tanto, se informó que esta madrugada un escuadrón de policías reforzado por militares despejó en una operación con el empleo de agentes químicos el puente calificado de “fundamental” de Parotani, el cual permite el acceso interdepartamental.
Según se informó, en este operativo resultaron aprehendidas nueve personas que, según los medios oficiales, empleaban cartuchos de dinamita y piedras contra las fuerzas desbloqueadoras.
También este jueves, como parte del ajuste del gabinete anunciado la víspera en medio de las protestas por el presidente Paz, fue destituido el hasta hoy ministro de Trabajo Édgar Morales, y juramentado ante la Biblia y la cruz por el jefe de Estado el abogado William Bascopé.
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