En un desenlace que olió a pólvora y resistencia, el corredor de 25 años, nacido en Langres, emergió como el más rápido de una fuga condenada a la incertidumbre, al batir a sus coterráneos Maël Guégan y Kévin Avoine y al noruego Daniel Arnes.
Fue el instante inaugural de su palmarés profesional, un triunfo tejido con paciencia y filo en un grupo que desafió al pelotón durante casi toda la jornada, mientras detrás el neozelandés Laurence Pithie sostenía el pulso del liderato con llegada a siete segundos.
El quinteto de vanguardia, completado por el finlandés Jaakko Hänninen, llegó a manejar más de tres minutos y medio de ventaja en un recorrido ondulado de 1.495 metros de desnivel, donde cada cota y cada sprint intermedio fueron pequeñas batallas dentro de una guerra mayor.
A 55 kilómetros de meta, Hänninen agitó la calma con un ataque estéril, y más tarde fue Papon quien dejó su huella al coronar en Hersin-Coupigny, mientras el pelotón comenzaba a tensar la cuerda con los equipos Red Bull-Bora, EF Education-EasyPost y Tudor Pro Cycling al frente.
El margen se deshizo kilómetro a kilómetro hasta volverse un susurro, acentuado por una caída a 4,8 kilómetros del final que quebró la persecución y permitió a los escapados jugar sus últimas cartas en un pulso de nervios y piernas.
En la recta final, ya sin Hänninen y con apenas segundos de renta, Papon lanzó un sprint preciso y seco para superar a sus rivales, mientras Pithie cruzaba quinto y retenía el liderato general con 8:07:53 horas, seguido por el británico Lewis Askey a seis segundos y el neerlandés Marijn van den Berg a diez.
La carrera continuará este viernes con la tercera etapa entre La Sentinelle y Wallers Arenberg, un trazado de 157,7 kilómetros donde el pavé promete reescribir jerarquías y poner a prueba la firmeza del maillot de líder.
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