El documento, firmado el 29 de enero por el presidente Donald Trump, provoca una situación muy complicada en el país caribeño, por la falta de petróleo y sus derivados, añade una declaración de la denominada Comisión de Enlace de Costa Rica, que representa a las cinco universidades estatales del país centroamericano.
La referida orden estadounidense –subraya el texto- revela una política de cerco económico criminal directo contra la población cubana y causa una alteración social contra su gobierno que favorece una intervención del imperialismo ‘anglosionista’, derrotado de manera humillante por Irán.
Washington –agrega el mensaje- profundiza su retórica intervencionista, y, como ocurrió en Venezuela con El cártel de los soles, fabrica una acusación ficticia contra el General de Ejército Raúl Castro, por el derribo en 1996 de dos avionetas estadounidenses que violaron el espacio aéreo cubano.
Según el comunicado, “las denuncias por las autoridades cubanas son reales, hay un discurso imperial que favorece la intervención militar directa de Estados Unidos, posiblemente envalentonado por lo que ocurrió en Caracas, “en clara violación del derecho internacional”.
La declaración de la Comisión de Enlace de Costa Rica recuerda que “después de esa agresión del 3 de enero a Venezuela, con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, aumentó el cerco contra Cuba por parte del imperialismo”.
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