Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta la fecha se certificaron 82 casos mediante exámenes de laboratorio, incluyendo siete fallecimientos, pero en total se detectaron 750 sospechosos y 177 presuntas muertes por la dolencia, desde la declaración de la epidemia el pasado 15 de mayo.
Precisamente por esta rápida propagación, el organismo revisó la evaluación de riesgos y decidió este viernes modificar la alerta y pasar a Muy Alta a nivel de la RDC, Alta a nivel regional y Baja a nivel mundial.
En una rueda de prensa en Ginebra, Suiza, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que la situación en Uganda es estable, con dos casos confirmados en personas que viajaron desde la RDC y un fallecimiento.
Apuntó que los gobiernos de ambos países lideran la respuesta, con el apoyo de la OMS y sus socios, y mencionó los equipos de expertos sobre el terreno y los fondos aportados para la respuesta, incluidos 60 millones de dólares del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de las Naciones Unidas.
Añadió que junto con los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (AfricaCDC), se está creando un Equipo Continental de Apoyo a la Gestión de Incidentes, además de que en los próximos días se publicará un Plan Estratégico Interinstitucional de Preparación y Respuesta.
Adhanom Ghebreyesus se refirió a dos aspectos complejos del actual brote. El primero está causado por el virus Bundibugyo, para el cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
Sobre el particular detalló que está en revisión el panorama de vacunas, tratamientos y diagnósticos, con un grupo asesor técnico trabajando en dos anticuerpos monoclonales para su avance en ensayos clínicos, y del antiviral obeldesivir en un ensayo clínico como profilaxis postexposición para personas con alto riesgo de contagio.
Igualmente mencionó que se analizan las vacunas candidatas en fase de desarrollo y fabricación.
El segundo elemento que aporta complejidad es la zona de la RDC donde comenzó la epidemia, marcada por la violencia de grupos armados.
Al respecto comentó que la intensificación de los combates en los últimos meses ha provocado el desplazamiento de más de 100 mil personas en Kivu Norte e Ituri, mientras que alrededor de cuatro millones necesitan asistencia humanitaria urgente, dos millones están desplazadas y 10 millones padecen hambre aguda.
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