La actual crisis financiera, provocada por el asedio israelí, afecta a todos los componentes de la salud en Cisjordania, incluidos los hospitales gubernamentales y privados, además de los proveedores de medicamentos y suministros, subrayó en un comunicado.
Ante esa situación, pidió la colaboración global para “evitar el colapso del sistema sanitario”.
Ayer al intervenir en Ginebra en un simposio celebrado en el marco del 79 periodo de la Asamblea Mundial de la Salud, Abu Ramadan advirtió del colapso total del sistema de salud palestino como resultado de la agresión israelí.
La situación en los territorios ocupados no es solo una crisis o un desastre sanitario, sino un problema para toda la humanidad porque afecta la supervivencia del pueblo palestino, la protección de la dignidad humana y la defensa del derecho internacional, subrayó.
El funcionario detalló la situación en la Franja de Gaza tras más de dos años de bombardeos e incursiones terrestres del Ejército israelí, a lo que se sumó el asedio, que limita la entrada de alimentos, agua potable, combustible y medicinas.
Al respecto, denunció la destrucción sistemática que afectó a hospitales, clínicas, ambulancias, laboratorios y farmacias.
También describió escenas desgarradoras, como niños que sufren amputaciones sin anestesia, mujeres que dan a luz sin la atención médica adecuada y pacientes con cáncer o enfermedades crónicas que no reciben tratamiento.
La crisis se extiende a Cisjordania, incluida Jerusalén Este, donde los campos de refugiados son objeto de ataques y destrucción diarios, apuntó.
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