Como un relámpago medido al milímetro, la atleta de 25 años dominó la recta con una técnica limpia y una frecuencia que convirtió cada valla en un suspiro, consolidando la segunda mejor marca de todos los tiempos.
Apenas por delante en los libros permanece la nigeriana Tobi Amusan, dueña del récord universal con 12.12, quien en esta jornada cruzó segunda con 12.28 tras una remontada que tensó el pulso competitivo.
El podio lo completó la bahamesa Devynne Charlton con 12.37, registro que además inscribió un nuevo récord nacional y subrayó la densidad de una final corrida al filo de la historia.
La también estadounidense Tia Jones, tercera de todos los tiempos con 12.19, observa desde ese selecto escalón cómo su compatriota Russell empuja los límites de una prueba que hoy encontró en Xiamen un nuevo punto de ebullición.
Entre zancadas que parecían escribir sobre el aire, Russell confirmó su progresión y dejó entrever que la frontera de Amusan ya no es un muro, sino una puerta apenas entreabierta.
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