Desde la qualy hasta la cumbre, el limeño de 22 años tejió una semana perfecta que coronó con parciales de 7-6 (8/6), 4-6 y 6-3 ante un rival de jerarquía, en una final que osciló entre la tensión y la determinación.
El primer set, espejo de la paridad, se resolvió en un tiebreak de nervios finos que Buse cerró en su tercera oportunidad tras más de 70 minutos de combate, antes de que Paul reaccionara con autoridad para nivelar con un 6-4.
En el capítulo decisivo, el peruano quebró temprano tras insistir con cinco chances, sostuvo con firmeza sus turnos y volvió a golpear en el momento justo para sellar el 6-3 que desató la celebración.
Con tres aces, 60 por ciento de efectividad en el primer servicio y cinco de 12 puntos de ruptura convertidos, Buse impuso una mezcla de audacia y precisión para derribar al número 26 del mundo.
La consagración lo proyecta cerca del Top 30 y lo instala en la historia grande del tenis peruano, al firmar la primera corona del país desde Luis Horna en 2007 y confirmar una irrupción que ya no admite dudas.
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