Con esa decisión que generará problemas de salud para este país, la tomó el mandatario el año pasado imitando así a su colega norteamericano, Donald Trump, y lo hizo pese a advertencias de autoridades médicas sobre las consecuencias negativas para el sistema sanitario.
En su actual 79 Conferencia la OMS confirmó la salida de Argentina, lo cual hace meses generaba repercusiones políticas y sanitarias, además del significativo impacto global.
La noticia fue comunicada por el canciller Pablo Quirno a través de un extenso mensaje en redes sociales que luego fue amplificado por el propio Presidente.
El funcionario además remarcó que la medida “representa la culminación del proceso iniciado el año pasado por la firme voluntad del Presidente Javier Milei” y sostuvo que confirma “la efectividad jurídica de la decisión soberana adoptada por la República Argentina”.
Minutos después, Milei retuiteó la publicación y dejó en claro el respaldo total de la Casa Rosada a una decisión que el oficialismo considera estratégica dentro de su política internacional y sanitaria.
En su mensaje, Quirno también defendió la capacidad del país para sostener políticas sanitarias sin depender de organismos internacionales.
Autoridades médicas argentinas alertan que en el plano práctico, la salida del organismo debilita el acceso de la población a programas estratégicos de asistencia médica, como el fondo rotatorio para la compra de vacunas y medicamentos esenciales a precios subsidiados.
Analistas internacionales señalan, a su vez, que la desvinculación podría impactar de forma directa en las relaciones con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), al afectar los convenios regionales de control de enfermedades infecciosas y la certificación internacional de estándares sanitarios para el comercio y el turismo.
Un grupo de médicos argentinos viajaron a Ginebra para intentar frenar a Quirno y la solicitud de Milei de sacar al país de la OMS, pero su esfuerzo fue en vano.
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