En su carácter de institución académica y de pensamiento crítico, el CEDES consideró en un comunicado que dichas acciones constituyen una violación flagrante del derecho internacional y de los principios de soberanía y no intervención consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
Las estimó, además, enmarcadas en una retórica que reitera infundadas acusaciones de amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional estadounidense y la persistente aplicación de medidas coercitivas unilaterales.
Manifestó que las recientes declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, que insinúan una escalada de hostilidades apelando a cualquier pretexto, “resultan inaceptables y contrarias a la voluntad mayoritaria de la comunidad internacional”, expresadas en sucesivas resoluciones de la Asamblea General de la ONU.
El Centro reafirmó, frente a estas amenazas y provocaciones, “su más firme solidaridad con la Revolución cubana y con el heroico pueblo de Cuba”, cuya capacidad de resistencia y dignidad ha sido demostrada a lo largo de más de seis décadas de hostigamiento.
Nos hacemos eco de las declaraciones del gobierno revolucionario cubano que denunció, en reiteradas ocasiones, el carácter injerencista de la política exterior estadounidense y reafirmó su voluntad de defender su independencia y autodeterminación por todos los medios a su alcance, expresó.
“La advertencia de que cualquier agresión encontrará una respuesta firme y unida no obedece a retórica belicista alguna”, afirmó, y añadió que, al contrario, es la expresión legítima de un pueblo que ha hecho de la defensa de su soberanía una razón de ser.
El CEDES consideró como obligación alertar sobre las graves consecuencias que una acción militar estadounidense tendría no solo para Cuba, sino para la estabilidad de toda América Latina y el Caribe, “severamente afectada tras la vil agresión militar contra Venezuela en enero de este año”. Enfatizó que un ataque de esta naturaleza quebrantaría aún más el orden regional basado en el diálogo y la solución pacífica de controversias, y supondría un peligroso reforzamiento de la actual tendencia al retroceso histórico hacia las peores prácticas del intervencionismo del siglo XX.
Rechazamos las campañas de desinformación que buscan justificar lo injustificable y que pretenden imponer la «verdad» sobre lo que ocurre en Cuba, subrayó.
Reiteró, asimismo, que el único camino viable para la normalización de las relaciones bilaterales es “el respeto mutuo, el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero, y la exclusión de Cuba de la espuria lista de Estados patrocinadores del terrorismo”.
El Centro de Estudios para la Democracia llamó a la comunidad académica internacional, a los movimientos sociales y a los gobiernos de la región a alzar su voz en defensa de la paz y la soberanía de Cuba.
Insistió que la solución a las diferencias entre Estados Unidos y Cuba solo puede encontrarse en el respeto a la independencia y la autodeterminación del pueblo cubano. “¡Con Cuba, hasta la victoria siempre!”, concluyó.
rc/jcd













