Su función principal es transmitir a las comunidades elementos culturales, históricos y literarios que reflejan el conocimiento y la sensibilidad vinculados al pasado colectivo, indica el sitio oficial en Internet de la Unesco.
Algunos artistas han contribuido a su reconocimiento y popularidad, y sus obras se exhiben actualmente en museos de renombre mundial, al punto de que muchos pintores y escuelas se inspiran en el diseño y estilo de la obra de Kamal ud-Din Behzad, utilizándolo como referente principal.
Como medio para contar historias y transmitir significados, esta forma de arte no solo se manifiesta en pinturas, sino también en la arquitectura, estando presente en la construcción de edificios históricos y minaretes.
Esta práctica se transmite tanto de manera formal como informal, y cada año numerosos estudiantes aprenden a desarrollarla, lo que contribuye a mantenerla viva.
El arte de la miniatura conecta a las personas con su pasado, su patrimonio, su identidad y sus valores. Es un medio de transferencia de conocimientos y valores de una generación a otra; una tradición viva que preserva la cultura, inspira el aprendizaje y ayuda a las comunidades a reflexionar sobre su historia común.
(Tomado de 4ta Pared, suplemento cultural de Orbe)













