Según el FSB, en el buque, que cargaría gas licuado en el puerto ruso de Ust-Luga en el mar Báltico para llevarlo a Türkiye, durante una inspección de la parte sumergida del casco, «los buzos detectaron objetos extraños, sospechosos de ser artefactos explosivos, acoplados mediante imanes en zona de la sala de máquinas».
Una revisión más a fondo realizada por artificieros con la ayuda de un dron submarino, según el comunicado oficial, llevó a «la conclusión inequívoca de que son artefactos explosivos tipo minas lapa, que se habrían fabricado en alguno de los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte con el uso de artículos de producción industrial».
La nota de la entidad de seguridad precisas que cada artefacto contenía unos siete kilos de explosivos plásticos.
El capitán del Arrhenius reveló que, previamente a la descarga en Amberes, el metanero había sido enviado a la zona de fondeo donde permaneció unas 36 horas, supuestamente, por una huelga de trabajadores portuarios. Según el FSB, «los expertos descartan que las minas lapa fueran colocadas en las aguas territoriales de Rusia». El Comité de Investigación de Rusia ya anunció la apertura de una investigación penal por acto de terrorismo en grado de tentativa y tráfico ilegal de artefactos explosivos.
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