La convocatoria es válida para los líderes de gobiernos, organizaciones internacionales, comunidad científica, sociedad civil, jóvenes, sector privado y medios de comunicación.
En opinión de los expertos, se trata de una tarea urgente, pues la desinformación y la información errónea son un desafío de comunicación y una creciente amenaza para la salud pública que socava la eficacia de las intervenciones sanitarias.
Los Estados miembros de la Asamblea Mundial de la Salud señalan la necesidad de colaboración multisectorial e inversión sostenida en ecosistemas de información resilientes.
La Organización Mundial de la Salud debe velar por las inversiones y las normativas, en pos de invertir en mecanismos que ayuden en la calidad de la información sanitaria.
Es vital –según el comunicado- ir más allá de la corrección reactiva de la desinformación hacia una participación proactiva y fortalecer la colaboración con las partes interesadas.
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