«Enviamos las cartas inmediatamente después esa tragedia y no hemos recibido aún respuesta alguna. Seguimos esperando y confiamos en una evaluación imparcial de lo ocurrido por parte de la opinión pública internacional», dijo Lantrátova este jueves en entrevista a la agencia de prensa Sputnik.
Con anterioridad, la comisionada rusa para los Derechos Humanos comunicó que su oficina envió cartas oficiales al alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, el secretario general de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el presidente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y otras estructuras internacionales.
La noche del 21 al 22 de mayo, las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron con drones el edificio académico y la residencia estudiantil del colegio de Starobelsk, filial de la Universidad Pedagógica Estatal de Lugansk, que albergaba a 86 menores. La tragedia se cobró la vida de 21 personas y dejó 44 heridos.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, al comentar la situación, afirmó que el ataque no fue accidental y lo calificó de «terrorista», subrayando que en las inmediaciones de la residencia atacada no había instalaciones militares ni infraestructuras de los servicios especiales.
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