A sus 22 años, Magnier volvió a imponer su ley con una aceleración fulminante en los metros finales, donde su potencia descomunal rompió la tensión de una llegada masiva tan enrevesada como vibrante.
El francés, que suma ya tres triunfos parciales en esta Corsa Rosa, superó en la línea al italiano Edoardo Zambanini (TBV) y al también italiano Jonathan Milan (LTK), completando un podio de alta velocidad.
“No pensaba que fuera a ocurrir hoy, pero tenía confianza en mí mismo esta mañana, el equipo ha hecho un buen trabajo para mí y lo he conseguido, no puedo estar más orgulloso de esta victoria, llevar la ciclamino tantos días es algo que no esperaba”, declaró Magnier tras cruzar la meta.
En una jornada sofocante, con el termómetro rozando los 35 grados y una media de 43,5 kilómetros por hora, el pelotón mantuvo a raya cualquier intento de fuga, reservando fuerzas ante la inminente dureza de los Dolomitas.
El Muro di Ca’ del Poggio encendió la mecha de la batalla, donde el ecuatoriano Jhonatan Narváez (UAE Team Emirates) volvió a mostrar signos de debilidad mientras el danés Jonas Vingegaard (Visma Lease a Bike) coronaba en cabeza sin exhibir fisuras.
Al final, el belga Jasper Stuyven (Lidl-Trek) lanzó las operaciones, pero fue Magnier quien emergió como un misil incontenible, firmando una victoria que ilumina su segundo Giro con destellos de grandeza.
En la clasificación general, Vingegaard conserva el liderato con un tiempo acumulado de 70:44:04 horas, aventajando en 4:03 minutos al austriaco Felix Gall (Decathlon AG2R La Mondiale) y en 4:27 al neerlandés Thymen Arensman (Ineos Grenadiers).
La carrera se adentra ahora en su tramo más exigente, con la etapa 19 programada para mañana entre Feltre y Alleghe (Piani di Pezzè), un recorrido de 151 kilómetros que promete reconfigurar el pulso por la maglia rosa.
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