Según sus creadores este primer escáner portátil de resonancia magnética (RM), es cinco veces más económico que los equipos fijos y se puede alimentar mediante una toma de corriente estándar.
Igualmente, los especialistas rusos refirieron que, «el prototipo desarrollado no requiere una sala específica ni un sistema de refrigeración potente, y puede ser trasladado directamente a la sala de pacientes con movilidad reducida».
La principal diferencia del nuevo dispositivo radica en el uso de imanes permanentes con un campo magnético débil, mientras que los tomógrafos tradicionales requieren electroimanes superconductores y refrigeración con helio líquido.
Además, la electrónica moderna de bajo ruido y los algoritmos de procesamiento permiten detectar la señal útil incluso en presencia de ruido de fondo.
Un sistema integrado de inteligencia artificial mejora la calidad de la imagen hasta equipararla a la de los sistemas de imagen convencionales. Gracias a su campo magnético débil, el examen puede realizarse en pacientes con implantes metálicos.
El dispositivo de producción en masa costará aproximadamente 25 millones de rublos, (unos 340 mil dólares), una cifra significativamente inferior a la de los sistemas fijos, que pueden llegar a costar más de un millón de dólares.
El mantenimiento anual de la resonancia magnética portátil también costará entre uno y dos millones de rublos, en lugar de entre 10 y 15 millones. El proyecto se llevó a cabo con el apoyo del programa Prioridad 2030.
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