En un comunicado oficial, Salam afirmó que “nada justifica los continuos ataques contra las regiones de Tiro y Nabatieh ni la destrucción de sus monumentos históricos, ni las constantes amenazas contra ciudadanos pacíficos, ni los reiterados llamados para que abandonen sus hogares y medios de subsistencia”.
El jefe del Gobierno libanés subrayó que estas acciones violan las normas y convenciones internacionales, y reiteró la necesidad de lograr un alto el fuego inmediato y la retirada completa de las fuerzas israelíes del territorio libanés.
Asimismo, reafirmó la determinación del Estado de extender su autoridad sobre todo el territorio nacional y garantizar el regreso seguro y digno de los desplazados a sus hogares.
Salam indicó que Beirut continúa movilizando apoyo árabe e internacional para detener la agresión israelí, y señaló que la defensa de la soberanía y los derechos nacionales constituye “un deber irrenunciable”.
Por su parte, el ministro de Cultura de Líbano, Ghassan Salameh, informó que mantiene contactos con ministros y organizaciones internacionales para proteger los sitios arqueológicos y patrimoniales del sur del país, especialmente en Tiro y el Castillo de Beaufort (Qalaat al-Shaqif).
El funcionario destacó que varios de estos lugares cuentan con protección reforzada de la UNESCO, lo que obliga a preservarlos de ataques aéreos y bombardeos.
En los últimos días, Israel intensificó sus ataques contra el sur de Líbano, particularmente en Tiro y Nabatieh, mientras el portavoz militar israelí Avichai Adraee emitió advertencias para evacuar varias zonas al norte del río Zahrani.
La escalada ocurre en medio de crecientes tensiones en la frontera y de negociaciones indirectas impulsadas por mediadores internacionales para intentar contener el conflicto.
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