El gobernante llamó al sector a superar sus divisiones y contribuir al restablecimiento de la estabilidad nacional, al intervenir en la denominada Conferencia Nacional de Líderes Religiosos por la Paz, la Estabilidad y la Responsabilidad Cívica, organizada por la Cancillería, añadió el diario.
Fils-Aimé describió «un panorama alarmante de la situación nacional», ante la cual instó a las comunidades del sector a convertirse en «aliadas».
“Hoy más que nunca –expresó- el país nos necesita, porque la crisis que vivimos no es simplemente de seguridad, económica o social; es una crisis profunda que afecta la confianza entre los ciudadanos, debilita los lazos fraternos y amenaza la seguridad nacional”.
Según el gobernante, el bien común de la nación obliga “a superar las divisiones, recuperar la esperanza y consolidar la estabilidad nacional. La fe -subrayó- puede ser una fuerza unificadora al servicio de la paz, la estabilidad y la cohesión social”.
El diálogo, iniciado la víspera entre diversas confesiones religiosas, contó con líderes de la importante religión Vudú, como Erol Josué; el representante de la comunidad protestante, profeta Mackenson Dorilas; y el padre Brillère Aupont, párroco de la iglesia Cristo Rey.
Por su parte, la ministra de relaciones exteriores y asuntos religiosos, Raina Forbin, abogó por la movilización interreligiosa en torno a los citados propósitos.
“Ningún proyecto duradero de paz, estabilidad y reconstrucción nacional – aseguró la canciller- puede tener éxito sin la fortaleza espiritual, moral y humana del país”.
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