El titular reconoció en la televisión local que los líderes moldavos han pospuesto las conversaciones sobre el abandono de la neutralidad y la adhesión a la alianza atlantista debido a la falta de respaldo a esta iniciativa entre los ciudadanos del país.
En ese sentido Popsoi significó que las autoridades moldavas no plantearán la cuestión de abandonar su estatus de neutralidad e incorporarse a la OTAN hasta que cuenten con un amplio apoyo popular.
“La adhesión a la OTAN, como a cualquier otra organización internacional, depende de la voluntad de nuestros ciudadanos”, subrayó el jefe de la cartera diplomática.
El ministro señaló que, históricamente, el país ha contado con escaso sostén para unirse a la citada alianza, aunque reconoció que él mismo se califica como un firme defensor de la integración euroatlántica, e instó a las organizaciones no gubernamentales a debatir el tema con mayor profundidad para romper el tabú que aún persiste.
Según la Constitución, la república mantiene la neutralidad, pero desde 1994 ha estado desarrollando la cooperación con el bloque militar.
La presidenta Maia Sandu consideró en medio de la crisis ucraniana la posibilidad de revisar su estatus de neutralidad , a pesar de la oposición de la mayoría de la población.
Mientras tanto, el país ya adoptó un programa para la transición a los estándares de la alianza e incrementó su presupuesto militar con el apoyo de sus socios occidentales.
Anteriormente, Popșoi estimó que el apoyo a la integración a la alianza atlántica era de tan solo una cuarta parte de la población.
Por su parte, el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, denunció los preparativos de la OTAN para incorporar a Moldavia a su infraestructura militar.
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