La convocatoria surge luego de los bombardeos de las Fuerzas Armadas de Kiev contra un colegio en Starobelsk y las acciones de respuesta de Rusia por ese atentado.
Esas acciones representan una amenaza creciente para toda la región, incluidos los países limítrofes con Ucrania, advierte un comunicado publicado en el sitio web del Fidesz-Unión Cívica Húngara.
La formación política subraya que abandonar la neutralidad generaría un grave peligro para la seguridad y las familias húngaras, por lo que pide al nuevo Ejecutivo no renunciar a la política pacifista del gobierno de Orbán.
Analistas locales coinciden en que el cambio de postura podría acercar a Budapest a las posiciones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo que tensaría aún más la frontera este del bloque militar.
El nuevo gobierno, liderado por Péter Magyar tras el triunfo de su partido Tisza en los comicios del 12 de abril, ha mantenido el rechazo al envío de armas a Kiev, aunque endureció su discurso contra Moscú y condenó varias acciones del Kremlin.
Mientras, expertos en política regional señalaron al diario belga Le Soir que la neutralidad húngara sería un freno a la escalada bélica, pero choca con las presiones de la alianza atlántica para que todos sus miembros respalden a Ucrania militarmente.
En tanto, el exmandatario Orbán ya había manifestado su preocupación por incidentes como el impacto de un dron en Rumania, que Budapest atribuyó a la escalada del conflicto, lo que refuerza la tesis de mantener a Hungría al margen del enfrentamiento.
mem/ehl/amp













