Ese número es muy superior al promedio nacional y al registro entre hombres blancos de la misma franja etaria, de 18 a 29 años, precisó el informe presentado por la red multiactoral Mude com Elas.
Según agencia Brasil, el análisis fue elaborado a partir de datos de la Encuesta Nacional por Muestreo de Hogares Continua, con actualización hasta 2025.
La pesquisa pone de relieve cómo las desigualdades de género, raza y edad se combinan para limitar el acceso de las jóvenes negras al empleo formal y a mejores condiciones laborales.
De acuerdo con la fuente, más allá de la mejoría general observada en los indicadores del mercado de trabajo brasileño durante los últimos años, dichas personas siguen concentrándose en los segmentos más vulnerables de la ocupación.
El reporte señala, además, que la situación de este grupo refleja la persistencia de barreras estructurales relacionadas con el racismo, la desigualdad de género y las dificultades de acceso a oportunidades de formación profesional y empleo de calidad.
Los datos muestran una significativa brecha en los ingresos, y estudios recientes sobre el mismo segmento indican que las jóvenes negras perciben menos de la mitad de los valores promedios obtenidos por los contemporáneos blancos.
Por otra parte, la investigación alerta acerca de la elevada presencia de las jóvenes negras en actividades informales, una condición que suele implicar ausencia de derechos laborales, menor protección social y pagos más inestables.
Responsables del informe defendieron la ampliación de políticas públicas orientadas a la capacitación profesional, la promoción de la igualdad racial y de género, y el fortalecimiento de mecanismos de inserción laboral para las perjudicadas.
Enfrentar las desigualdades históricas en el mercado de trabajo, consideraron, requiere acciones coordinadas entre el Estado, las empresas y la sociedad civil para garantizar oportunidades más equitativas y reducir las brechas actuales.
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