En un comunicado, el mandatario denunció el bombardeo contra una patrulla militar en la carretera Kfar Tebnit-Khardali, en la región de Nabatieh, donde murieron dos oficiales, entre ellos un general de brigada y un capitán, además de un soldado.
Aoun señaló que el ataque se suma a la larga lista de víctimas militares y civiles registradas en el sur del Líbano y advirtió que esta nueva agresión amenaza la estabilidad y la seguridad del país, pese a los esfuerzos diplomáticos encaminados a consolidar un alto el fuego.
El presidente libanés sostuvo que Beirut no renunciará a la defensa de su territorio y de su población, y aseguró que esas acciones no impedirán al Estado proteger plenamente sus derechos nacionales.
Asimismo, instó a la comunidad internacional a asumir sus responsabilidades, detener las agresiones israelíes y garantizar el cumplimiento de las resoluciones internacionales para preservar la seguridad y la estabilidad del Líbano.
Por su parte, el Ejército libanés confirmó que el ataque aéreo israelí tuvo como objetivo un vehículo militar y denunció que las reiteradas acciones buscan frustrar los esfuerzos dirigidos a restablecer la estabilidad, alcanzar un alto el fuego integral y lograr la retirada israelí de los territorios libaneses ocupados.
El movimiento Hezbolá también condenó el ataque y lo calificó de crimen deliberado contra el Ejército y el pueblo libanés. En un comunicado, expresó su respaldo a las fuerzas armadas nacionales y consideró que la agresión es resultado del continuo desprecio israelí por la soberanía del Líbano.
Los acontecimientos se producen en medio del frágil alto el fuego vigente desde el 17 de abril y mientras continúan las gestiones diplomáticas para alcanzar una tregua duradera.
Días atrás, Estados Unidos, Líbano e Israel anunciaron una declaración de intenciones que contempla el cese de las hostilidades y la retirada de los combatientes de Hezbolá del área situada al sur del río Litani, iniciativa que ha generado diversas reacciones en el escenario político libanés.
La ofensiva israelí contra territorio libanés, iniciada el 2 de marzo en el contexto de la actual crisis regional, ha provocado miles de muertos y heridos, además del desplazamiento de más de un millón de personas, según cifras oficiales.
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