De acuerdo con los datos ya avalados por el escrutinio, el primero recibió 10 millones 366 mil votos, en tanto el segundo obtuvo nueve millones 703 mil, ante lo cual la ciudadanía deberá volver a las urnas el próximo 21 de junio.
Las nuevas estrategias de cada una de las campañas ya se afinan, aunque predomina en el país un clima de tensión.
El propio presidente, Gustavo Petro, le solicitó al candidato ultraderechista poner fin a su discurso de odio.
También pidió a las dos campañas involucradas en la segunda vuelta electoral a construir un comité para la tranquilidad ciudadana que haga que la nación defina su futuro de manera pacífica.
“Invito a la fiscal general de la nación a actuar de inmediato e invito a la sociedad colombiana a no dejar que la fuerza se tome el debate. Atemperar los ánimos y dejar que todo se defina en las urnas”, expresó.
El candidato Cepeda, por su parte, afirmó que este es el momento del encuentro con el centro político y los sectores reformistas, en señal de hacer más plural su campaña.
“Hoy debemos reconocer con serenidad, pero también con firmeza que nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestro estado social de derecho enfrentan un grave peligro que no podemos ignorar”, aseveró.
Calificó al proyecto político que representa la extrema derecha como una amenaza para los fundamentos democráticos y como una propuesta autoritaria en lo político y regresiva en lo social y económico.
De la Espriella también ha estado alistando la estrategia a seguir en los próximos días.
Agradeció al gobernante de Estados Unidos, Donald Trump, el “apoyo total” conferido a su campaña.
“Con la frente en alto y el corazón palpitante de gratitud patriótica, recibo sus palabras y su firme apoyo. ¡Gracias, señor Presidente! En usted reconozco a un líder de temple, que no se doblega ante las modas ideológicas ni ante los enemigos de la libertad”, escribió en su red social X.
El pronunciamiento de Trump, sin embargo, generó indignación en determinados sectores del país y en el propio gobierno.
Durante la víspera, la Cancillería manifestó su rechazo a manifestaciones de apoyo, presión o intervención externa que pretenda interferir en el desarrollo del proceso electoral.
“Cualquier pronunciamiento o acción de actores extranjeros orientado a favorecer o perjudicar candidaturas, partidos o proyectos políticos constituye una inadmisible injerencia en el devenir democrático que ha signado la historia de Colombia”, enfatizó.
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