Unos 550 expertos de 86 países compilaron durante casi cinco años una evaluación de mil 600 páginas que detalla los desafíos que enfrenta este ecosistema, señaló el portal de la ONU.
El océano cubre más del 70 por ciento del planeta y regula el clima, sostiene la biodiversidad y apoya economías y culturas en todo el mundo, y es la base de la vida en la Tierra.
Asimismo, estabiliza el clima al absorber la mayor parte del exceso de calor del planeta, así como los perjudiciales gases de efecto invernadero.
Sin su efecto de enfriamiento, pueden esperarse fenómenos meteorológicos más extremos que amenazarán los sistemas alimentarios, las cadenas de suministro y los mercados de seguros.
Igualmente, sirven como suministro de alimentos y cuando las poblaciones de peces colapsan o las cadenas de suministro se rompen debido a los impactos climáticos o a la pesca ilegal, los precios aumentan para los productos del mar y muchos alimentos que dependen del comercio global y de las economías costeras.
También, proporcionan beneficios para la salud mental y física, medicamentos y una proporción significativa del oxígeno respirable, analiza el reporte.
Entre tanto, sostiene billones de dólares en comercio global, turismo y empleos.
Los seres humanos están remodelando los ecosistemas marinos, pues la población mundial alcanzó los ocho mil 200 millones de habitantes en 2024, con el 37 por ciento de las personas viviendo dentro de los 100 kilómetros de distancia de la costa.
Inevitablemente, esto concentra la actividad humana y económica en zonas costeras vulnerables, aumentando la extracción de recursos naturales, la expansión de infraestructura, la descarga de residuos y la degradación del hábitat.
Al mismo tiempo, el desarrollo mar adentro se intensifica, con parques eólicos, infraestructura petrolera en aguas profundas y la expansión de cables y tuberías submarinas que alteran hábitats más alejados de la costa.
Por otro lado, los datos relacionados con el calentamiento oceánico y el aumento del nivel del mar son dramáticos.
La tasa de aumento de la subida del mar, debido al derretimiento de los casquetes polares y la expansión del agua impulsada por la temperatura, se duplicó, pasando de hasta 1,9 milímetros anuales (mm/año) antes de 2015 a 4,3 mm/año en 2023
A su vez, las temperaturas del Ártico están aumentando cuatro veces más rápido que el promedio global.
Por otro lasdo, las zonas hipóxicas (o muertas), donde los niveles de oxígeno son tan bajos que la mayor parte de la vida marina no puede sobrevivir, ahora abarcan 4,5 millones de kilómetros cuadrados.
Los expertos indican que el 16 por ciento del aumento total de las temperaturas oceánicas desde 1955 ha ocurrido después de 2018.
Alertan los expertos que la biodiversidad está disminuyendo en casi todos los hábitats marinos, que están bajo un estrés severo, reflejado en la disminución aproximada del 80 por ciento de los arrecifes de coral del Caribe desde la década de 1970.
El 90 por ciento de los arrecifes de coral globales puede desaparecer si el calentamiento supera los 1,5 grados Celsius por encima de los niveles industriales.
Los ecosistemas costeros críticos, como los manglares y las praderas marinas, continúan reduciéndose.
Las especies, desde el plancton hasta los mamíferos marinos, están desplazándose hacia los polos Norte y Sur a medida que aumentan las temperaturas, mientras que las especies no indígenas se propagan más fácilmente bajo condiciones ambientales alteradas.
La polución marina se intensifica y cada año 52 millones de toneladas de residuos plásticos ingresan al océano, contribuyendo a unos 24 billones de partículas de microplásticos, que afectan a más de cuatro mil especies marinas.
También aumenta la contaminación química, con más de cuatro mil compuestos farmacéuticos y de cuidado personal detectados en aguas marinas.
Los amenazados sistemas alimentarios del mar son fuente vital de nutrición y medios de vida, proporcionando el 20 por ciento de la proteína animal consumida por los seres humanos mundialmente.
La acuicultura marina continúa expandiéndose y es una industria global de 90 mil millones de dólares.
Además, 121 millones de personas participan en la pesca recreativa marina, contribuyendo a las economías locales y al bienestar, sin embargo, la estabilidad de esos sistemas está cada vez más en riesgo, pues el 37 por ciento de las poblaciones de peces ya estaban sobreexplotadas en 2021
La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, extrae entre ocho a 14 millones de toneladas anualmente, generando entre nueve mil y 17 mil millones de dólares en ingresos ilícitos.
Los brotes de enfermedades, la contaminación y el estrés climático continúan desafiando la sostenibilidad a largo plazo de la acuicultura marina y de las pesquerías.
La economía oceánica, valorada en 1,5 billones de dólares por año, se proyecta que supere los tres billones de dólares para 2030, mientras el turismo costero y marino sostiene 174 millones de empleos.
De acuerdo con el reporte de Naciones Unidas, se realizan esfuerzos para comprender los impactos continuos y la sostenibilidad de la producción de petróleo y gas mar adentro, así como del transporte marítimo, que contribuye a las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
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