La acción, reivindicada por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (GAIM) dejó una estela de 13 muertos, 11 de ellos militares y daños en la instalación la cual, sin embargo, funciona con normalidad aunque con una presencia castrense reforzada.
El GAIM, leal a la red Al Qaeda, describió la operación como “un ataque suicida”.
El estampido de los disparos de fusiles y explosiones provocaron incertidumbre entre los residentes en esta capital por la difusión de versiones según las cuales podría tratarse de un intento de golpe de Estado.
Por su parte, el Ministerio de Defensa nigerino precisó en un comunicado que la agresión duró unos 10 minutos y comenzó cuando los comandos suicidas trataron de irrumpir en la sala de espera de la terminal aérea y activaron los cinturones con explosivos que llevaban adheridos al cuerpo.
La comunicación asegura que 22 de los asaltantes murieron y 20 sospechosos fueron detenidos
De su lado, la Unión Africana condenó la agresión, que calificó de ataque terrorista y recordó que el aeropuerto nigerino ha sido blanco de agresiones similares en el pasado.
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