«Ni siquiera quiero sospechar que la reunión en Alaska, al igual que las acciones de los países europeos, tuviera como objetivo dar tiempo al régimen de Kiev para armarse; pero, en realidad, las cosas se desarrollaron como se desarrollaron», dijo Lavrov durante una mesa redonda en la sede de la Academia Diplomática de Rusia.
Rusia y Estados Unidos rompieron el hielo el 12 de febrero de 2025 con una conversación telefónica entre los presidentes de ambos países, la primera desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, quien había prometido, entre otros objetivos, poner fin a las hostilidades entre Moscú y Kiev.
En paralelo, el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno del mandatario estadounidense, Jared Kushner, realizaron varias visitas a Rusia, mientras que el enviado del Kremlin para la cooperación económica internacional, Kiril Dmítriev, mantuvo reuniones consideradas productivas con representantes estadounidenses en Estados Unidos y Suiza.
El 15 de agosto de 2025, Putin y Trump, se reunieron en la ciudad estadounidense de Anchorage, en el estado de Alaska, en una cumbre de dos horas y 45 minutos. El tema central de dicha cumbre, la primera desde el retorno del magnate republicano a la Casa Blanca, fue la crisis ucraniana.
Putin ha declarado en reiteradas ocasiones que cualquier solución del conflicto en Ucrania debe basarse en los entendimientos alcanzados con Trump en Anchorage y aseguró que Kiev está al tanto de esos acuerdos.
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