Tsitsipas, antiguo número tres del mundo, desanudó el hilo de su mejor tenis con parciales de 6-4, 3-6 y 6-3 en una hora y 53 minutos, firmando su regreso a una definición del circuito desde Dubái 2025, más de 500 días de espera.
En esta jornada tejió su clasificación con paciencia de artesano en la tierra batida helvética, donde encadenó cuatro victorias —ante Ignacio Buse, Jerome Kym, Arthur Rinderknech y el propio Shevchenko— para levantar una semana que respira resurrección competitiva.
El heleno, que disputará la final número 31 de su carrera y la decimocuarta sobre arcilla (5-8), no alcanzaba una instancia semejante en esta superficie desde Barcelona 2024, recordando que su idilio con el polvo de ladrillo incluye tres coronas en Montecarlo y una final en Roland Garros.
La victoria también tuvo aroma de revancha, pues equilibró una rivalidad que le había sido esquiva ante Shevchenko —verdugo en la United Cup 2025— y mantuvo su dominio global frente a rivales kazajos con balance de 8-1.
En la antesala del título, Tsitsipas buscará su primer trofeo en arcilla desde Montecarlo 2024 frente al belga Raphael Collignon, debutante en finales ATP, quien remontó ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo y llega con el impulso de quien descubre, de golpe, la altura de sus propias alas.
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