La iniciativa “Escucha su corazón” busca imponer miedo, presionar emocionalmente, obstaculizar el acceso y castigar la autonomía de quienes ya enfrentan situaciones límite, advirtieron las agrupaciones en una declaración publicada aquí.
El proyecto establece que el médico deberá ofrecer a la paciente escuchar los latidos cuando exista actividad cardíaca detectable. Si la mujer se opone, el profesional está obligado a negarse a hacer el procedimiento.
“Llamémoslo por su nombre: esto es una forma de violencia institucional”, señalan las organizaciones sociales.
Denuncian que cuando el Estado suma barreras, impone esperas y obliga a atravesar procedimientos sin justificación médica, no está protegiendo a nadie, está maltratando, revictimizando y profundizando el sufrimiento de mujeres y niñas que necesitan atención oportuna, segura y digna.
En Chile la interrupción voluntaria del embarazo está permitida solo en tres causales: peligro para la vida de la madre, inviabilidad fetal o en caso de que la gestación sea producida por una violación.
Las organizaciones opuestas al proyecto reconocen y valoran la respuesta transversal de rechazo a esta idea y, por lo mismo, llamaron al Parlamento a no avanzar en su tramitación.
La declaración fue firmada por la Asamblea Permanente por la Legalización del Aborto, la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, Ginecólogas Chile, Observatorio de Género y Equidad y Corporación Humanas.
También rubricaron el documento la Asociación Chilena de Protección de la Familia, la Corporación Miles, la Fundación Educación Popular en Salud y la Organización No Gubernamental Amaranta.
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