En un comunicado titulado “Nicaragua, soberanía y Paz”, dirigido al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, la Cancillería nicaragüense acusó recibo de la nota emitida por Santiago y expresó su desacuerdo con sus comentarios sobre las decisiones soberanas del país.
“Sabemos que corresponde el más absoluto respeto a los principios de no injerencia y no intervención”, señaló el documento, al subrayar que los Estados deben respetar las decisiones propias de cada nación.
El Gobierno de Nicaragua reafirmó que reconoce como hermanos a todos los Estados y pueblos del mundo y defendió las cartas e instrumentos de los organismos internacionales que promueven la no intromisión en los asuntos y decisiones internas de cada país.
La comunicación destacó que esos principios deben observarse en el marco de la legítima soberanía de los Estados.
El Ejecutivo nicaragüense expresó su abrazo fraternal y su deseo de unión por el bien común al pueblo de Chile, al que calificó de valiente, vibrante y solidario.
En los últimos días Nicaragua ha rechazado pronunciamientos injerencistas de varios países de la región, entre ellos, Costa Rica, Panamá, Guatemala y República Dominicana, asociados a un discurso pronunciado por el copresidente Daniel Ortega en el que tocó el tema de las elecciones en esta nación centroamericana y fue tergiversado por medios internacionales.
La víspera, la copresidenta Rosario Murillo afirmó que el país avanza hacia la construcción de elecciones libres, dignas, soberanas y propias, organizadas desde la soberanía nacional y de acuerdo con la voluntad del pueblo.
“Elecciones sí, pero elecciones propias”, subrayó la mandataria en su alocución diaria en medios de prensa del poder ciudadano al rechazar el retorno de procesos electorales que, según recordó, fueron diseñados, dirigidos y condicionados por Estados Unidos.
La copresidenta afirmó que Nicaragua es un país digno y un pueblo de Dios, glorioso, bendito y heroico, que no permitirá nuevamente elecciones “contra el pueblo”.
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