Por medio de un comunicado público, la organización criticó declaraciones del ministro de Agricultura, Jaime Campos, quien minimizó la dimensión de la tragedia durante una reciente conferencia de prensa.
No es posible por ahora conocer el costo económico total del evento climático, señalan los productores de esa bebida alcohólica extraída de la uva, pero ya existen muestras concretas, como parrones destruidos o inundados, así como la pérdida de sistemas de conducción.
A eso deben agregarse las afectaciones en la infraestructura de riego, caminos rurales interrumpidos y plantas que debieron detener sus operaciones por problemas de conectividad, acceso y seguridad.
Lo más importante, afirman, es que detrás de las cifras hay personas, pues una parte importante de sus asociados tienen más de 70 años, viven en sectores rurales y dedicaron toda su vida al cultivo de la uva pisquera en el llamado norte chico, zona de la Denominación de Origen del Pisco.
Muchos de ellos aún no tienen idea de cuándo podrán retomar sus labores o cómo recuperarán el trabajo de años y merecen respeto, empatía y presencia en el terreno.
En tal sentido, invitaron al ministro Campos a recorrer la zona dañada, conversar con los agricultores y conocer de manera directa el impacto de la contingencia climática en los valles pisqueros.
La declaración, firmada por el presidente de la asociación gremial, Francisco Munizaga, señala que el pisco no sólo representa un producto emblemático de Chile y una Denominación de Origen única en el mundo.
También, dice, es el sustento de miles de familias y genera más de 40 mil empleos directos e indirectos, por lo que no sólo es una actividad económica, sino también parte del patrimonio y el tejido social en amplios territorios rurales.
Munizaga reiteró la disposición de trabajar junto a las autoridades, con diálogo y colaboración, para enfrentar la emergencia y apoyar a quienes más lo necesitan.
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