En un comunicado, la institución afirmó que los bombardeos alcanzaron posiciones de las Fuerzas Armadas, incluidas instalaciones pertenecientes a sus propias unidades y a otras formaciones gubernamentales no identificadas.
La fuente no precisó el número de víctimas ni las localidades afectadas.
Según el texto, la ofensiva ocurrió después de los avances militares y de seguridad logrados por las fuerzas gubernamentales bajo las orientaciones del ministro de Defensa, Taher al-Aqili.
Las operaciones tienen como objetivo garantizar la seguridad de las zonas bajo control del Gobierno, proteger las carreteras internacionales, combatir las redes de contrabando y detener a personas buscadas por robos a mano armada, asesinatos y otros delitos vinculados al crimen organizado.
Las Fuerzas de Emergencia condenaron los ataques y aseguraron que estos no impedirán la continuación de sus misiones.
El Gobierno reafirmó asimismo su decisión de mantener las operaciones militares y de seguridad contra quienes amenacen a la población y la estabilidad del país.
Medios locales, entre ellos el portal independiente Yemen Future, informaron de decenas de muertos y heridos por ataques con misiles contra campamentos gubernamentales en las gobernaciones de Marib y Hadramawt, en el centro y este de Yemen.
Hasta el momento, el movimiento hutí no emitió comentarios sobre las acusaciones.
Desde principios de julio, varios frentes yemeníes registran enfrentamientos intermitentes entre las fuerzas gubernamentales y los hutíes, con decenas de bajas en ambos bandos.
Yemen experimenta una relativa disminución de las hostilidades desde abril de 2022, aunque persisten choques armados en el contexto de una guerra iniciada hace casi 12 años.
Las fuerzas gubernamentales reciben apoyo de una coalición encabezada por Arabia Saudita, mientras sus adversarios acusan a Irán de respaldar a los hutíes, que controlan Saná y otras ciudades desde septiembre de 2014.
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