Acompañada del ensamble Sariri convertido en Jazz band y tras una minuciosa investigación de más de un año, la joven artista cautivó a La selecta concurrencia que colmó una de las más prestigiosas salas paceñas, en la cual se encontraban el viceministro de Culturas, Andreés Zaratti, una amplia representación del cuerpo diplomático acreditado, intelectuales invitados y numeroso público en general.
“La importancia de este homenaje concierto radica en que no solo se trata de un proyecto cultural, pues además tiene un enfoque de género, porque queremos revalorizar la figura de Yma Súmac como la primera mujer quechua en pisar escenarios internacionales, en colocar en lo más alto de la escena artística el nombre de Perú”, aseguró la cantante en entrevista exclusiva concedida a Prensa Latina.
Pareja evocó en el diálogo con esta agencia de noticias que Yma Súmac (del quechua Ima sumaq, que significa qué hermosa), también fue la primera mujer en ganar una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood; en posicionarse en escenarios de Brodway, así como en ser reconocida mundialmente por establecer el primer récord Guinnes como poseedora del rango vocal más extenso de la música.
Enfatizó al respecto en que la motivación principal del concierto que se repetirá este domingo en el Nuna en ocasión del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, (9 de agosto), ha sido que las nuevas generaciones de latinoamericanos desconocen a esta extraordinaria vocalista.
Incluyó el recital obras que la denominada Reina de la Música Exótica, incluidos en sus exitosos discos Xtabay e Yma Sumac Erotic, en los cuales Pareja demostró que se mueve con gracia artística, maestría y pleno dominio técnico en las tesituras de soprano y mezzo soprano.
Brilló en la interpretación del afro de la cubana Margarita Lecuona Babalú, universalizado por el primer “show man” de la isla del Caribe, Miguelito Valdés, a quien el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt denominó “Míster Babalú”, nombre artístico con el que brilló internacionalmente hasta el día de su muerte, el 9 de noviembre de 1978 sobre el escenario del cabaret Monserrate, del hotel Tequendama, en Colombia.
Conmovedor resultó escuchar en quechua el Canto a la Madre, con el respaldo de una muy ajustada sección de viento metal y una eficaz cuerda rítmica, que brilló como base de géneros nacidos en Cuba como el mambo, creado por el genio Dámaso Pérez Prado, y el tango transportado a bolero con maestría por el orquestador y director, Luis García, El día que me quieras, basado en un texto del poeta mexicano Amado Nervo.
En este tema, se unieron armónicamente a Pareja sus hermanas Jessica y Patricia.
En otro homenaje a México, sobresalieron con brillo Pareja como improvisadora entre uno y otro coro o estribillo y la sección rítmica de Sariri en la versión de Cucurrucucú Paloma en tiempo de son (género musical bailable cubano reconocido por la Oficina de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Patrimonio de la Humanidad.
Sin embargo, fue en la segunda parte del espectáculo, cuando Pareja exhibió su amplio registro vocal que le permite pasar de los agudísimos de una soprano, transitar por los tonos de una mezzo y hasta llegar al sonido de una contralto para recrear una conversación entre pollos (Chicken mambo), creación de Moisés Vivanco.
Otra vez el ritmo creado por Dámaso Pérez Prado hizo mover hombros a quienes colmaban la Sala Nuna al final de la canción de amor en quechua Kuyaway, del disco de Súmac Las Vírgenes del Sol.
Así ocurrió también on las versiones de Bo Manbo, Ripui (en quechua) y en la recreación mambeada de Carnavalito boliviano, de Vivanco y Súmac.
La gala fue un digno homenaje a la cantante peruana, que si bien en una primera fase de su carrera fue criticada al valorarla solo como folklorista, al final de su vida (1 de noviembre de 2008 )gozó de reconocimiento por llevar sus raíces quechua a los más encumbrados escenarios del mundo.
mem/jpm





