Ambientada en 1982, con guion del propio Mitchell, música de Michael Giacchino y fotografía de Mike Gioulakis, la película narra cómo un misterioso fenómeno cósmico altera el barrio de Oak Street, refirieron los sitios webs especializados IMDb y FilmAffinity.
Esto obliga a la familia Platt a permanecer unida en un entorno suburbano que ya no reconocen, con dinosaurios recorriendo las calles como si siempre hubieran sido vecinos de la zona.
La película no es para quienes requieren una justificación para lo irracional, comentó el diario estadounidense The New York Times en referencia a la superficial explicación científica que brindan ante la aparición repentina de criaturas prehistóricas.
Podrías argumentar que no es “buena” según los estándares convencionales, pero la película tiene una rareza sui géneris que es poco común en las producciones palomeras de verano, señaló el medio sobre este largometraje distribuido por Warner Bros.
Encarnan los roles protagónicos los actores adultos Anne Hathaway y Ewan McGregor, los infantes Maisy Stella y Christian Convery y los perros Buzz y Brisket, quienes interpretaron a la mascota Starbuck.
El medio español Fotogramas calificó El final de Oak Street como un Jumanji jurásico, que recuerda a la época dorada de los emblemáticos blockbusters, donde las personas alquilaban películas en DVD.
Los espectadores vamos a ir tan a ciegas como ellos, y ese es uno de los grandes aciertos de la película, afirmó.
¿Para qué perderse en largas y liosas explicaciones científicas basadas en los estudios más punteros si lo bueno de la ciencia ficción pulp, como este relato, es dejarse llevar precisamente por la segunda palabra del género?, reflexionó además.
Quizá su mayor virtud sea esa voluntad de no comportarse como se supone que debería hacerlo una superproducción contemporánea, finalizó Fotogramas invitó a disfrutar de las emociones que provoca el filme y del mensaje de unión familiar.
Por su parte, la opinión del medio especializado Sensacine se orientó al rescate del gusto por las cintas de dinosaurios, y de la confusión que causó el final en algunos espectadores.
David Robert Mitchell se ha puesto manos a la obra para mezclar a los reptiles gigantes con los viajes en el tiempo en El final de Oak Street. El resultado es, cuando poco, original… aunque hay gente que no ha entendido el final, y no es culpa suya: es deliberadamente confuso, subrayó SensaCine.
El final de Oak Street se permite giros bruscos, momentos de una crueldad insólita y estampas que difícilmente pasarían el filtro de buena parte del blockbuster actual (no es para ver con niños), rescató Fotogramas; mantener el misterio y la tensión hasta los momentos exacto es otro gran 10 para la crítica.
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