La reacción oficial respondió a una orden del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, durante una reunión de urgencia con el Ejército, la Policía y la Fuerza de Represión contra Bandas Criminales, añade un comunicado de prensa.
El encuentro siguió a recientes ataques de las bandas contra enclaves principales, como el ejecutado contra la población metropolitana de Kenscoff, calificado de “catástrofe” por el saldo de 40 muertos, numerosos heridos, y la violencia extrema empleada por los irregulares.
Según la declaración, la reunión entre los altos mandos militares actualizó la evaluación sobre la defensa y fortaleció la coordinación conjunta “para romper el control de los grupos armados, restablecer el orden público y proteger a la población”.
“La cadena de mando –subraya el texto- está en situación de máxima alerta y el aparato de seguridad movilizado, a fin de recuperar las zonas afectadas y garantizar la seguridad de los ciudadanos”.
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