El resultado del estudio de la Confederación Nacional de Cultivadores Directos (Coldiretti) en alianza con el instituto de sondeos e investigación (Ixè) arrojó que 19 millones de italianos se decidieron por esa opción, con un número récord de visitantes dedicados al agroturismo.
Según el análisis, el turismo experiencial fue el principal motor de este fenómeno, con uno de cada dos adultos italianos participando en actividades relacionadas con productos y ofertas locales durante el verano.

Señala que el gasto medio por persona fue de 834 euros, aunque con variaciones significativas. Entre quienes se fueron de vacaciones en los últimos días, el 32 por ciento gastó menos de 500 euros y el 38 entre 500 y 1000, mientras cinco por ciento consumió más de 2000.
La mayoría de quienes se fueron de vacaciones (el 28 por ciento) pasó entre cuatro días y una semana fuera de casa, mientras el 25 por ciento optó por una a dos semanas. Otro 13 por ciento eligió escapadas cortas de hasta tres días. En general, la duración media de las vacaciones fue de 10 días.
Este mes de agosto también registró un récord en turismo rural, indicó un informe de Campagna Amica Terranostra, una red y asociación italiana promotora del agroturismo, el turismo rural sostenible y la valorización de los productos locales.
Sus cifras señalan que las empresas de agroturismo del país recibieron aproximadamente 1,85 millones de huéspedes, con un total de 6,5 millones de pernoctaciones y una estancia media de aproximadamente 3,5 noches.

Tal resultado confirmó el creciente interés por las vacaciones en el campo, cada vez más apreciadas por su contacto con la naturaleza, la calidad de su gastronomía y la oportunidad de descubrir las tradiciones locales.
En lo que va de 2026, las estancias en más de 26 mil establecimientos agroturísticos crecieron 4,5 por ciento con respecto a 2025, lo que destaca la gran resiliencia del sector y su papel cada vez más importante en la oferta turística italiana.
La evaluación de Coldiretti/Ixè concluyó que el verano de 2026 mostró la importancia fundamental de la gastronomía en las decisiones de los turistas, con más de un tercio del presupuesto destinado a comer, una proporción que incluso superó la destinada al alojamiento.
Catas, visitas a granjas, clases de cocina, talleres artesanales, además de experiencias de bienestar y deportes al aire libre aparecieron entre las prioridades de los vacacionistas, indica el texto.
Junto al enoturismo tradicional (centrado en la exploración de las zonas de producción de vino), nuevas opciones como el turismo cervecero, el aceite de oliva y el quesero también han ganado popularidad, brindando al visitante la oportunidad de conocer directamente a los productores y descubrir de primera mano las distintas etapas de la producción.
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